DAñO ESTADíSTICO

Editorial: Daño estadístico

La estadística es una construcción basada en datos ciertos de fuentes de alta responsabilidad, obtenidos por técnicas eficientes desde instituciones o personas responsables. Los datos obtenidos y elaborados por tecnologías específicas se transforman en números, los que se distribuyen conveniente y responsablemente, creando poblaciones específicas que proveen información creíble de utilidad para prever riesgos y conocer hechos ciertos.
En epidemiología, resumiendo todo un universo pertinente, debemos afirmar que cada número utilizado en la construcción de una estadística debe provenir de un diagnóstico, el cual ha de generarse en la utilización de todos los medios disponibles de la semiología, estudiar la causística correspondiente y luego clasificar los números en órdenes correspondientes.
Resumiendo: sin estudio responsable no hay diagnóstico y sin diagnóstico no hay número.
Una estadística falsa es mucho más dañina que la falta de una. Frente a la epidemia de gripe reciente, se nos han informado aisladas actividades y falsas estadísticas. Falta de números reales por falta de diagnóstico. La ignorancia es una columna que sostiene muchos daños institucionalizados pero es una columna muy delgada como para que puedan ocultarse detrás de ella la irresponsabilidad y culpa de quienes deben superarla. Esa ignorancia supina que ostentan quienes disponen de todos los mecanismos para disfrazarla de superioridad sin escrúpulos,  lleva la marca de la culpabilidad. 
Pero no basta con fustigar a los responsables de la falta de previsión, no debe recaer esa culpa sólo en las altas autoridades, nos cabe a cada uno poner lo nuestro en el esclarecimiento. Hoy hay cifras clavadas como estiletes en las noticias como si fueran reales pero sepamos que son falsas, no hay diagnósticos que las avalen.  
No sabemos cuantos pacientes fueron realmente infectados por el virus H1N1 ni los que sobrevivieron, ni los que murieron, sólo hay suposiciones y, lamentablemente, la mayoría de ellas confundidas como si fueran  hipótesis. Se utilizó un antiviral para blanquear una pared sin revoque, que al lavarse con sucesivas lluvias mostrarán la anti higiene y exposición a peores consecuencias.  Carecemos de medios y métodos que nos permitan acceder a la verdad, la prepotencia, hermana inseparable de la destructora envidia, es una de las abyecciones que produce el poder en manos de incapaces. Y ¿si nos atreviéramos quijotescamente a enfrentar la aversión institucionalizada? ¿No lograríamos que se oyera la voz de la racionalidad?

Dr. Juan Carlos Montani
Director